El drama, de Kristoffer Borgli

El segundo trabajo del noruego Kristoffer Borgli en Hollywood, tras El hombre de los sueños (Dream Scenario, 2023), tiene ahora un perfil más alto en cuanto a estrellas protagónicas: Zendaya y Robert Pattinson están ahora en El drama (The Drama, 2026), a las órdenes de un director y guionista que desde su primer largometraje para cine, Enferma de mí (Syk Pike, 2022), demostró una gran habilidad para la comedia negra, la sátira y la crítica social. Esa primera película, hecha en Noruega, muestra lo que una mente narcisista y muy enferma puede llegar a hacer para alcanzar la celebridad, para alzarse por encima de la masa anónima o por lo menos por encima de su pareja. El éxito de Enferma de mí lo llevó a rodar en inglés un proyecto entre onírico y fantástico de excelente factura, El hombre de los sueños, en el que Nicolas Cage encarna a un profesor universitario, sin atributos sociales ni académicos, que de repente se convierte en una celebridad instantánea para caer, con igual velocidad, en la cultura de la cancelación. En ambas películas el director y guionista se muestra punitivo con sus protagonistas, castigando su egolatría, su falta de inteligencia emocional y de amor propio.

El drama (The Drama, 2026)

Ese esquema regresa de nuevo en El drama, una comedia muy negra y muy tensa, en la que una pareja feliz, apenas a días de casarse –Emma (Zendaya) y Charlie (Pattinson)- y con todos los preparativos sociales en plena marcha, ve cómo todo lo que han estado construyendo, todo ese amor, todos sus planes, parecen venirse abajo por una revelación espontánea que hace Emma, quizá demasiado honesta, quizá derivada de haber estado bebiendo esa noche junto a los padrinos de la boda. Como sea, ante la pregunta “¿Qué es lo más malo que has hecho en la vida?” y que los padrinos y Charlie responden con historias de diverso grado de crueldad y maldad, que generan entre bochorno y risa –el ambiente es relajado, están los cuatro en la prueba del menú de la boda y hay licor en la mesa-, ahora  llega el turno de Emma, y lo que dice no provoca risa ni complicidad, sino una mezcla inmediata de incredulidad, pasmo y enojo que fractura por completo la armonía de la escena. El malestar que su declaración genera no es solo emocional, también es físico. Acá empieza el drama que da título a la película.

El drama (The Drama, 2026)

Obviamente no voy a revelar lo que ella cuenta delante de Charlie y sus padrinos, pero se trata de un acto de su pasado que pudo haber tenido consecuencias tan supremamente graves para ella y su entorno que en otras circunstancias quizá le hubiera costado la vida. Pero al contarlo lo que hizo –involuntariamente- fue poner a prueba la empatía y el amor de Charlie, y la solidaridad y la comprensión de sus padrinos, frente a algo sin duda serio, pero cuya única víctima fue ella, si es que los remordimientos de lo que hizo aún la persiguen. Sin embargo, lo que obtiene Emma no es exactamente lo que ella pensaba. Y es acá donde el director Kristoffer Borgli echa mano de su habilidad para mostrarnos las flaquezas emocionales de sus personajes: Rachel (Alana Haim), la madrina, se declara parte ofendida; su marido, Mike (Mamoudou Athie), trata de ser neutral, pero no tiene más remedio que apoyar a su mujer, mientras Charlie –aún en shock-  se convierte en un mar de dudas, inseguridades y preguntas frente a una mujer que ante sus ojos parece de repente una desconocida.

El drama (The Drama, 2026)

Aunque los novios tienen aún compromisos comunes terriblemente incómodos –las flores, la fotógrafa- el foco de la narración se centra en Charlie y en su conducta errática y torpe, en sus dudas, en su incertidumbre. Su accionar está algo caricaturizado para efectos dramáticos, pero lo que hace está en el ámbito de lo perfectamente posible. O se cancelan los planes, o se sigue adelante con ellos con toda decisión, pero no se deja todo al azar de los sentimientos y de los malos entendidos para que en la boda misma salga a flote todo el dolor, el resentimiento y la humillación, parece decirle –sin ser escuchado- el director Borgli a Charlie. Algo tienen de catárticas las celebraciones sociales formales porque el cine se ha encargado de que sea en ellas donde hagan erupción los volcanes emocionales: Celebración (Festen, 1998), 45 años (45 Years, 2015), El casamiento de Raquel (Rachel Getting Married, 2008), por solo poner tres ejemplos. El drama se une a la tradición para hacer una set piece tan bochornosa como tragicómica, pero que es ante todo punitiva, algo que es la marca autoral de  Kristoffer Borgli.

El drama (The Drama, 2026)

El drama es una película en todo momento tensa e implica una sensación permanente de zozobra y cataclismo que genera risas nerviosas y una incomodidad que es –por supuesto- lo que el director está buscando provocar. Desnuda nuestras inseguridades sociales y afectivas, y lo hace mediante un relato que no por caricaturizado es menos efectivo. Nos muestra tan falibles como podemos ser y, lo peor, exhibiendo una superioridad moral de la que en realidad carecemos. ¿Quién nos nombró jueces y jurados a la vez? Somos imperfectos y en últimas, ridículos, como se ha encargado de demostrarnos Kristoffer Borgli, haciéndonos sonrojar un tanto avergonzados.

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A.