Rezaré por ti: Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa

No hay incertidumbre en la vocación religiosa de Ainara, una joven estudiante de 17 años que quiere ser monja. No es una chica introvertida, tímida o ajena a este mundo contemporáneo. Es una adolescente normal, que hace parte del coro del colegio, que sale con sus amigos, que va a fiestas, que se besa con un chico que le gusta. Nada de eso está en contravía con la profundidad de su fe, con la hondura de su llamado espiritual. Por eso Los domingos (2025) no es una película sobre los orígenes, la naturaleza o las dudas de esa vocación, como ocurría por ejemplo en Hadewijch (2009), de Bruno Dumont, sino sobre el impacto que su voluntad tiene sobre su familia paterna.

Los domingos (2025)

Esa familia bilbaina tiene para la directora y guionista Alauda Ruiz de Azúa tanto o más peso que la voluntad de Ainara (interpretada por la debutante Blanca Soroa), pues son sus reacciones, su empatía o su egoísmo el reflejo del mundo exterior que esta joven quiere abandonar para dedicarse a la vida contemplativa.  No porque desee escapar de ellos, su familia tiene una dinámica disfuncional como la de cualquiera, pero predomina el amor hacia ella. Lo que la película quiere enfatizar es lo complejo y frustrante que resulta para ellos aceptar que una joven del siglo XXI opte por no seguir una carrera universitaria y entrar a un convento. Iñaki el padre viudo, pasa del pasmo a la aceptación, mientras la tía Maite (Patricia López Arnaiz), es de su perspectiva atea la que más resistencia ofrece y la que a su vez más dificultades personales tiene. Somos humanos, falibles y en ocasiones reaccionamos mal ante el miedo, nos recuerda Alauda Ruiz de Azúa.

Los domingos (2025)

Aunque la directora no quiere tomar partido por la vida laica o la clerical, la verdad es que el acompañamiento espiritual de Ainara es mostrado con enorme sensibilidad y tacto. Su asesor en el colegio es un sacerdote joven, la superiora del convento (que interpreta Nagore Aranburu) es una mujer que inspira calma, que no presiona una decisión que solo pertenece a la intimidad de la joven. La convivencia temporal entre las monjas es la oportunidad para que Ainara constate las condiciones espartanas de esa comunidad y de lo que puede ser su futuro. Y cuando esa estadía se interrumpe repentinamente, es la oportunidad de poder contrastar que su familia en el mundo civil está sometida a unas tensiones tan humanas como inexplicables para ella.

Los domingos (2025)

Los domingos no busca establecer una ruptura entre la vida exterior y la que Ainara quiere asumir, Por eso su secuencia final –que es un prodigio del montaje visual y sonoro- une tres escenas diferentes y que ocurren en sitios distintos en un flujo continuo que busca decirnos que una consagración religiosa, una declaración extra juicio ante un juez  o la presentación formal de un coro escolar son solo actos humanos, ritos de diferente grado de solemnidad o trascendencia, pero en últimas frutos de nuestra voluntad, de nuestra manera de asumir lo que somos. Creamos o no en un Dios.

©Todos los textos de www.tiempodecine.co son de la autoría de Juan Carlos González A.