El final de la calle Oak, de David Robert Mitchell

No soy de los que ven a Lo que esconde Silver Lake (Under the Silver Lake, 2018) como la obra maestra incomprendida de David Robert Mitchell, no hago parte del coro de aduladores de este filme, que me parece una mezcla poco lograda de Mulholland Drive (2001) y Puro vicio  (Inherent Vice, 2014). No sé si la idea era homenajear a ambas, pero el resultado me pareció aburrido y por momentos insufrible. Ahora vuelve de nuevo David Robert Mitchell, tras un largo hiato, para presentarnos –con un registro completamente diferente- El final de la calle Oak (The End of Oak Street, 2026) y, aparentemente, de nuevo a revisitar terrenos ya previamente transitados por otros: Jurassic Park (1993) de Spielberg y Super 8 (2011), de J.J. Abrams, considerando además que este último figura como uno de los productores de este nuevo largometraje.

El final de la calle Oak (The End of Oak Street, 2026)

Pero si a primera vista la combinación de dinosaurios con seres humanos en un ambiente ochentero apocalíptico remite a estas dos películas, en realidad es otra película vinculada a Spielberg a la que El final de la calle Oak hace un guiño evidente: Poltergeist (1982), de Tobe Hooper. No solo están ambientadas en el mismo año, sino que además comparten el tener a una familia como protagonista, un núcleo humano que habita los suburbios de una ciudad, con lo que eso implica en términos de obligada comunidad con sus vecinos, así como de aislamiento frente a la gran metrópoli. Tanto la familia Freeling de Poltergeist como los Platt de El final de la calle Oak se ven de repente sacados de su cotidianeidad para volverse inesperados protagonistas de lo que podría verse como un episodio de La dimensión desconocida (The Twilight Zone), pues ese es exactamente su tono y su atmósfera: el de un suceso inexplicable, inquietante y misterioso, fuera de toda lógica, y que va suponer un reto enorme para ellos.

El final de la calle Oak (The End of Oak Street, 2026)

Spielberg fue el creador de la historia y uno de los guionistas de Poltergeist, de ahí que haya puesto al impacto emocional por encima de los personajes, pero en cambio David Robert Mitchell les da peso, drama, conflicto personal, dudas. El padre, Greg –interpretado por Ewan McGregor– perdió su empleo y no se ha atrevido a contarlo, mientras su esposa, Denise (Anne Hathaway) escribe a escondidas una novela autobiográfica que le sirve de catarsis: para ella su hogar es una trampa de la que desea escapar. Ellos dos y sus dos hijos adolescentes –Audrey y Brian- no constituyen exactamente una familia modelo y feliz, y difícilmente logran ocultarlo frente a sus vecinos. Lo que va a ocurrirles pondrá a prueba una unidad ya fracturada, enfrentada ahora a fuerzas extraordinarias más allá de lo imaginable.

El final de la calle Oak (The End of Oak Street, 2026)

Las circunstancias que llevan a un suburbio entero desde el año 1982 hasta el periodo jurásico son parte de esa “dimensión desconocida” que opera como espíritu oficiante, pero lo interesante es lo que hace el director y guionista David Robert Mitchell con esas circunstancias y con ese material. Por supuesto que la sorpresa y el pasmo son lo primero a lo que se enfrentan los Platt, pero eso deben superarlo rápido si quieren sobrevivir y esta es una película construida sobre la pulsión de subsistir, de seguir vivos. La velocidad de los ataques y la ferocidad de los dinosaurios no permite asociarse entre los vecinos o establecer un plan conjunto: cada uno está por su cuenta, luchando contra ellos por sus propios medios.

El final de la calle Oak (The End of Oak Street, 2026)

Además estos saurios terrestres y aéreos no se parecen, no se mueven, no suenan y no  se comportan exactamente como los de Jurassic Park. Se nota un trabajo de investigación que trata de darles una apariencia más cercana a la que en realidad tuvieron cuando habitaban el planeta. Y eso incluye quitarles la “selectividad” que exhibían en el grupo de filmes que inauguró Spielberg, donde uno estaba seguro que los dinosaurios iban a devorar a los “malos” y a preservar a los “héroes”. Acá no hay tal certeza y eso añade una capa de tensión adicional a la ya evidente.

El final de la calle Oak (The End of Oak Street, 2026)

Es la vulnerabilidad de los protagonistas lo que hace singular a esta película. Acá no hay certezas, acá no hay actos heroicos a prueba de error, acá no hay soluciones fáciles, bombas que alguien encuentra en un sótano, ni dinosaurios complacientes. En El final de la calle Oak lo único cierto es que no hay salida, que esos saurios van a acabar con sus presas. Pero así como un Deus ex machina lo puso ahí, será ese mismo recurso, pero usado inversamente, el que los saque de esa pesadilla y permita que también otros cambien el curso de su destino. Ya fue suficiente, ya probaron su valor. También lo hizo David Robert Mitchell con este filme, la muestra de que es posible ser original a partir de un material que no lo era. Y hacerlo muy bien.

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