El poder de la red, de Aaron Sorkin

Aaron Sorkin vuelve a los terrenos de Red social (The Social Network, 2010), pero ahora no solo como guionista a las órdenes de David Fincher, sino como director en propiedad y guionista de una historia que, sin duda, conoce bien y que ya sabemos que de veras le interesa y le preocupa. El poder de la red  (The Social Reckoning, 2026), no es exactamente una secuela convencional de Red social, más bien es un vistazo al desarrollo de Facebook como empresa 15 años después de su creación en 2004, tomando como partida la investigación que el periódico Wall Street Journal publicó como una serie de artículos en septiembre de 2021 sobre las prácticas malsanas que la compañía de Mark Zuckerberg había implementado para llegar a más audiencia, lo que implicaba que su algoritmo les hiciera relacionarse con grupos violentos y extremistas, que exacerbaban sentimientos latentes de rabia, xenofobia, racismo, acoso y machismo entre los consumidores de esa red social.

El poder de la red  (The Social Reckoning, 2026)

“En 2018, Facebook introdujo un cambio muy anunciado en su algoritmo, concebido para mejorar la plataforma –y frenar los indicios de una disminución en la participación de los usuarios. Mark Zuckerberg declaró que su objetivo era fortalecer los vínculos entre los usuarios y mejorar su bienestar, fomentando las interacciones entre amigos y familiares. Sin embargo, según revelan los documentos internos de la empresa, los empleados advirtieron que el cambio estaba provocando el efecto contrario: estaba haciendo que Facebook —y quienes lo utilizaban— se volvieran más irascibles” afirma en esa investigación el periodista Jeff Horwitz, que lideró la publicación del Wall Street Journal. La película es el relato del origen de esa serie de artículos periodísticos, que implicaba que alguien al interior de Facebook sacara a la luz información interna que revelara lo que esa empresa estaba  dejando de hacer para controlar lo que sus usuarios comparten en los diversos grupos de los que hacen parte, algunos de los cuales eran de extrema radicalidad o estaban siendo usados por carteles de la droga o para trata de blancas.

El poder de la red  (The Social Reckoning, 2026)

El poder de la red está estructurada a la manera de Todos los hombres del presidente (All the President’s Men, 1976), de Alan J. Pakula, el filme que hizo la crónica –desde la ficción- de la investigación del Washington Post, liderada por los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein, que destapó el escándalo de Watergate al interior del gobierno de Nixon, gracias a la delación de un informante, conocido en ese entonces como “garganta profunda”.  Acá ocurre igual, pero desde un principio sabemos quien va ser la delatora, una ingeniera y analista de datos de Facebook, Frances Haugen (interpretada por Mikey Madison), una mujer solitaria, retraída y que no logra ser escuchada ni atendida frente a las inquietudes que le producen sus hallazgos al analizar el algoritmo interno de la empresa. Sus inquietudes van a encontrar eco en  Jeff Horwitz, un periodista del Wall Street Journal, recién trasladado a San Francisco, con el que comparte algunos rasgos de personalidad y un idealismo y un altruismo que los hace compararse a sí mismos con personajes del cine de Frank Capra como Jean Arthur y Jimmy Stewart (por cierto, en El poder de la red abundan menciones al cine clásico, no olvidemos que esta es la película de un guionista y cinéfilo).

El poder de la red  (The Social Reckoning, 2026)

A lo largo de la narración estaremos moviéndonos en dos tiempos: 2019 y 2021 –pandemia de COVID-19 inmersa entre ambos momentos-  para mostrar tanto el inicio de la delación (dudas morales incluidas), la consolidación de la confianza mutua entre Frances y Jeff, el desarrollo de la investigación… y la presencia de Mark Zuckerberg (interpretado ya no por Jesse Eisenberg, sino por el gran Jeremy Strong) preparando y simulando con sus asesores de imagen y legales una audiencia, sobre los limites de la libertad de expresión, ante el senado a principios de 2021, con la actitud defensiva pero inconmovible con la que suele desarmar a todos sus contradictores.  Durante esa preparación Zuckerberg pasa por dos momentos críticos que van a poner a prueba su frialdad: la noticia de la futura publicación del Wall Street Journal y el  asalto al Capitolio por parte de los seguidores de Trump, que buscaban impedir la certificación de los votos del Colegio Electoral por parte del Congreso y que daban la victoria electoral a Joe Biden. Esa toma violenta estaba siendo difundida en vivo por los usuarios de Facebook que hacían parte de la turba.  ¿En nombre de la libertad de expresión debía seguir emitiéndose en vivo? La pregunta es paradigmática de los dilemas que El poder de la red nos presenta y con la que nos cuestiona.

El poder de la red  (The Social Reckoning, 2026)

En este filme Zuckerberg solo aparece en una escena con Frances, sin interactuar en ningún momento; y no comparte pantalla nunca con Jeff, pero sin embargo la larga sombre de sus estrategias corporativas es la que preside todo el tinglado dramático de este relato. Es el gran titiritero, el que mueve todo a su alrededor. Nada parece afectarlo ni tocarlo, pero sus decisiones han impactado las vidas de millones de personas. Él se declara absolutista de la libertad de expresión, pero Aaron Sorkin no está convencido de la pureza de esas intenciones: El poder de la red fue escrita, interpretada y dirigida para demostrarlo.

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